Te dije mil veces del lecho de muerte, y la intoxicación que inhalan mis venas, o la sangre que de mí cansa y envenena, sobre los polvos que placer dieron, parches llenos de grietas sin par.
Te escuché,mientras me contabas tu deseo de muerte, la palabra dependiente a mi mente llegó como un vorágine.
Recordé a través de instantes, lo inolvidable que fue tenerte, lo posible que fue acariciarte, dejarte sin aliento cuando a tu clímax llegue, destrozarte a través de polvos, para llenar el vacío que sentías.
Llenaste de mí sin un par, con un hueco profundo que cierro, que vuelvo a abrir y derrama, en todo mi pecho desperfecto, ¡Porque me quiero escapar! tener algo más capaz que el sexo, me siento como en el mismo infierno, como vivir en el cielo y sufrir como diablo; ¡Así es el cruel goce de mi existir! Y no lo puedo procesar por el paraíso, el jardín que destaca con fuego, y se quema como si fuera un lienzo, mi piel se chamusca y busco en donde no puedo, en donde sé que no debo.
Me aventuraste en un mundo desenfrenado de orgasmos, en gemidos llenos de euforia al pronunciar mi nombre, ¡No puedes dejarme! ¡No puedes escapar! Tienes todo lo que tanto buscaste antes, felicidad, sexo, amor.
El cruel goce de tu existir lo tienes, por querer con paraíso e infierno jugar, ¡Tienes lo que mereces! Deja de lamentarte ya.
¡Me duele, me arde, me escuece! la curita se perdió de vuelta, y el dinero se resbaló por mis dedos, se perdió en lo que fue un eco, y me derrito en mi propio terror.
No tiene porqué dolerte, afronta la situación, no busquemos la curita, consumir drogas fue nuestra perdición.
De aquellos besos que me diste surgen lágrimas, que me hacen pensar en superar, en levantarme de algo que no puedo, asfixiante, que deplora, me odio, ya no me quiero, necesito amor, me muero por un roce intacto, colgándome en tus brazos, no me sueltes aunque esté enfermo, no me dejes, o te hundirás conmigo, lo juro por mi ser, por la droga que soy, te voy a consumir, a matar a futuro, anestesiarte, para que no sientas lo malo ya, volando de la realidad, quizás nos vamos al nunca jamás, de todos modos, asesinado ya estabas, de tanto sentir y adorar.
¿Encontrarnos fue un error? No, no me lo digas, —de todas maneras, ya no importa—, Lo que sé es; me quieres, y te quiero, a pesar de nuestra vida adversa.
Me hundiré contigo, ¡No te dejaré! Eres la droga que me llena entre tanta mierda de sociedad.
¡Mátame! ven dulce desastre, consúmeme hasta que te canses, acaba tu destrucción conmigo, y destrúyete con mi caos.
Me iré desgarrando mi alma por última vez, nadaré en gotas de sangre mientras me voy. El dolor refrescará mi alma. Cuando me llores será en vano. Así que adiós. Nos vemos al otro lado, si es qué hay vida después…